
América Central se ubica entre América del Norte y América del Sur, comprende una de las regiones más propensas a sufrir desastres en el mundo. Ubicada en el "Cinturón del Fuego" circumPacífico; con una masa territorial angosta, bañada por los océanos Pacífico hacia el oeste y Atlántico al este, por el Mar Caribe; con una diversa morfología compuesta por altas montañas, ríos y volcanes, valles entre montañas y planicies aluviales y grandes zonas costeras; su geografía la predispone a la incidencia de un amplio número de amenazas naturales: Huracanes, terremotos, inundaciones, sequías, deslaves, erupciones volcánicas, entre otros.
Los países que integran la región centroamericana son: Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, Miembros participantes activos del Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres Naturales en América Central -CEPREDENAC-, institución regional que forma parte del Sistema de la Integración Centroamericana -SICA-.
La región centroamericana es una de las regiones con mayor probabilidad de ocurrencia de desastres, debido a su posición geográfica y a los procesos de acumulación de riesgos que presenta, tanto por sus niveles de vulnerabilidad, como por el incremento de las amenazas naturales, socio-naturales y antrópicas.
Los desastres en la región centroamericana, lejos de disminuir han aumentado progresivamente durante las tres últimas décadas con un crecimiento anual estimado en el 5%; de 101 eventos catastróficos en la década de 1970 a 1980, ocurrieron 418 eventos en el período de 1980 al 2000 . Siguiendo las estimaciones económicas realizadas por instituciones regionales e internacionales , entre 1970 y 2002, las pérdidas económicas generadas por los desastres en el región han superado los 10 mil millones de dólares, lo que equivale a decir que en los últimos 32 años la región ha perdido un promedio anual superior a los 318 millones de dólares.
Una de las mayores catástrofes de la región fue la provocada por el Huracán Mitch, en 1998, que causó enormes daños en términos de pérdidas humanas, sociales, económicas y ambientales e incremento de los niveles de pobreza de estos países, estimándose perdidas equivalentes al 30 % del producto interno bruto -PIB- de la región y puso en evidencia la creciente vulnerabilidad de la región ante la ocurrencia de los fenómenos naturales de gran magnitud; visto desde otra perspectiva, los grandes desastres no son más que la suma de cientos de pequeños eventos de constante ocurrencia en la región.
No es difícil concluir que la región centroamericana, asolada con cierta regularidad por eventos de gran magnitud; y recurrentemente por numerosos eventos de pequeña y mediana escala, sufre importantes atrasos en sus procesos de desarrollo económico y social a raíz del impacto de estos eventos en la sociedad, su pobla ción, infraestructuras y ecosistemas. También, es fácilmente comprensible la forma en que un desastre.
Podemos preguntarnos si el aumento del número de eventos catastróficos en la región se debe a un incremento inusual en la ocurrencia de fenómenos físicos extraordinarios tales como terremotos, huracanes, lluvias intensas, erupciones volcánicas, deslaves, entre otros. La respuesta es "no". Más bien podemos afirmar, que este aumento mantiene vínculos con la dinámica de construcción en nuestras sociedades, que propicia:
- La concentración en zonas de riesgo de grupos sociales muy vulnerables con una baja capacidad económica para absorber el impacto de los desastres y recuperarse de sus efectos;
- El inapropiado uso de la tierra y los asentamientos humanos en áreas propensas a amenazas como laderas de ríos y humedales, combinado con condiciones de vida, frágiles e inseguras, con escasa infraestructura social y de servicios;
- El empobrecimiento de las zonas rurales y el incremento progresivo de los niveles de amenaza a través de los procesos de degradación ambiental; y
- Un débil capacidad de reducción y gestión del riesgo dentro de los procesos desarrollo, por parte de instituciones públicas y privadas, y de los gobiernos nacionales y locales.
Un factor adicional que condiciona la ocurrencia de desastres es el empobrecimiento rural que caracteriza a importante franjas de la población centroamericana, cuyas condiciones de vida se han visto deterioradas y dependen de complejas estrategias de subsistencia como la emigración estacional.
En este contexto, se forma el Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres Naturales en Centro América -CEPREDENAC-, que tiene el propósito de fortalecer las capacidades nacionales y del istmo para la gestión del riesgo ante desastres en la región.
|